La Secretaría de Gobierno de Agroindustria de la Nación participó de la 33ª Reunión del Grupo de Trabajo de Armonización de la Supervisión Regulatoria en Biotecnología de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que se realizó en París, con el objetivo de desarrollar nuevos estándares para la evaluación de bioseguridad de productos agroindustriales mejorados por biotecnología.

Durante el encuentro, los técnicos de la Dirección de Biotecnología de la Secretaría de Alimentos y Bioeconomía trabajaron a la par de sus colegas de 25 países, en documentos relacionados con la biología del trigo, maíz, arroz, manzana, cártamo (cultivo en el cual Argentina en 2017 se convirtió en el primer país del mundo en autorizar una variedad genéticamente modificada, para producción de quimosina), mosquitos, microalgas, fitosanitarios basados en RNA y criterios generales para la evaluación de bioseguridad de plantas genéticamente modificadas.

Cabe señalar que la Edición Génica fue uno de los temas principales de la reunión, donde la experiencia argentina resultó de especial interés para el resto de los países participantes. En este sentido, la Presidencia del Grupo de Trabajo ponderó tanto el enfoque regulatorio pionero de nuestro país, como las estadísticas preliminares que muestran como la regulación nacional ha generado un entorno propicio a la innovación y la inversión nacional y extranjera para este tipo de productos en nuestro país y la región.

Por su parte, la Delegación de Paraguay agradeció públicamente a la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), por su asistencia técnica en la formulación del marco regulatorio de ese país, y en particular sobre su futura normativa para la edición génica. Asimismo, Kenia expresó su intención de replicar el enfoque regulatorio argentino en este tema.

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico

La OCDE es un foro intergubernamental que aborda los retos económicos, sociales y ambientales de la globalización. Allí, los gobiernos pueden compartir experiencias, buscar respuestas a problemas comunes, identificar buenas prácticas y trabajar en la coordinación de políticas nacionales e internacionales.