Partiendo de la situación actual de humedad que presenta la región pampeana, podemos estimar las precipitaciones necesarias para mantener niveles adecuados de reservas para las próximas dos semanas. Aquí es donde se valoran las significativas lluvias de principio de la segunda década de noviembre, las cuales han moderado en forma muy oportuna los altos niveles de demanda preexistentes.

Una demanda de lluvias del orden de los cincuenta milímetros para dos semanas en esta época del año no puede considerarse alejada de la oferta normal de la época. Obviamente los registros crecen sobre la franja mediterránea y esto, en principio promueve un escenario más complejo para las zonas agrícolas del oeste.

Sin embargo, cuando la demanda la cruzamos con la potencial oferta de agua que muestran los pronósticos para el período que se analiza, se aprecia un corrimiento de los principales acumulados hacia la franja mediterránea. De concretarse este panorama, sería favorable dado que las lluvias cumplirían con lo que pretende el mapa, es decir, mejores precipitaciones para el oeste.

Por otra parte los pronósticos arrojan otra lectura. Que las lluvias vuelvan a flaquear sobre el este implica influencia de zonas de alta presión sobre el continente, lo cual es siempre de cuidado. Este tipo de dinámica, perturba la buena distribución geográfica de las precipitaciones, generando descompensaciones zonales importantes.

Volvemos a hacer hincapié en la distribución temporal de las precipitaciones. Venimos viendo que las lluvias vienen alternando eventos muy destacados con periodos en que las mismas se vuelven deficitarias. Bajo estas circunstancias sólo las zonas con buenos suelos tienen capacidad para administrar favorablemente la humedad residual, lo cual complejiza la dinámica agronómica de gran escala y hace difícil establecer patrones de evolución para los cultivos.

Si tomamos un período relativamente largo, es posible encontrar totales pluviales que respondan favorablemente a la estadística meteorológica, sin embargo la distribución temporal, no viene siendo la ideal. Por eso es posible que algunas zonas mediterráneas a pesar de haber venido recibiendo un menor volumen de lluvias se están viendo favorecidas por cierta continuidad en las precipitaciones. Esto define mejores condiciones para el manejo agronómico.

De fondo sigue manteniéndose una tendencia favorable en este arranque de la gruesa, siendo por el momento el comportamiento espasmódico de las lluvias lo que más preocupa.