Si miramos hacia unos pocos días atrás, veremos cómo ha evolucionado el precio del trigo según sea su procedencia.

El precio FOB Puerto Argentino, para enero, a mediados de octubre llegaba a más o menos 230 dólares. Hoy llega a más o menos 225 dólares. Vemos que la baja ha sido de apenas 2%.

El FOB Golfo de México alcanza a 252 dólares. Hoy está en aproximadamente 238 dólares. Se trata de una baja del orden de 6%.

Claramente, el recorrido a la baja ha sido mucho más pronunciado en el mercado internacional.

La baja de los precios internacionales se fundamenta en las expectativas de una buena cosecha a nivel global. El Consejo Internacional de Cereales publicó hace poco tiempo la estimación de producción mundial. Espera una producción mundial 2018/19 de 729 millones de toneladas. Este número es 12 millones más alto que el aguardado en el anterior reporte, básicamente por un incremento productivo que mostraría China.

El sostén advertido en los precios locales viene de la mano, en primer lugar, del muy reducido nivel de inventarios al que llegaremos a la finalización de la campaña actual.

De acuerdo a la Secretaría de Agroindustria, el stock de grano en acopios, plantas industriales y elevadores terminales, al 30 de septiembre, alcanzaba tas solo 1,4 millones de toneladas.

Tal nivel debe llamar poderosamente la atención, pues sería el volumen más reducido, para esta altura del año, en más de 15 años, sin tomar en cuenta el período 2013-2014, pues en esos años no hubo datos. Hay que remontarse al año 2002, para encontrar un volumen tan bajo.

En los últimos no se aprecia algo tan reducido.


Y ¿en segundo lugar? Porque la cuestión no termina acá. También influye en tal sostén las expectativas productivas para nuestro país. Como sabemos, han bajado notablemente luego de los graves problemas climáticos sufridos en toda la extensión triguera del país. Nos referimos al déficit hídrico por escasez de precipitaciones durante la primavera y a las granizadas y heladas tardías.

El panorama de precios, así las cosas, no es alentador.

Así todo, caben esperanzas de mejoras.

Para quienes se alarman frente a la baja de valores vale trazar un escenario futuro de alta posibilidad. ¿Cuál es? Pues bien, hay que remarcar que los stocks en los mayores exportadores mundiales de este cereal muestran una visible tendencia a la baja.

Respecto a EE.UU. el stock final pasaría de 30 millones de toneladas, en el período 17-18, a 25,5 millones en el 18-19. Los stocks combinados de este último junto a Canadá, Kazajistán, Rusia, Ucrania, la Argentina, Australia, y la U.E. se reducirían algo más de un 20% anual, para bajar a tan sólo 65 millones de toneladas.

Señores, para este grupo de países, éste sería el nivel más reducido de los últimos seis años.